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Disforia poscoital o «depresión sexual»: las causas – Todosalud

Disforia poscoital o «depresión sexual»: las causas

Cuando termina la actividad sexual, generalmente experimentamos una sensación de relajación y bienestar. Pero, ¿por qué a veces sentimos cierta tristeza o angustia? En este caso, estamos hablando de disforia poscoital.

El sexo es una actividad agradable que suele ser muy gratificante para la pareja. Pero no siempre es así. A veces, algunas personas experimentan sentimientos de ansiedad, tristeza o impotencia. después del sexo. Este síndrome se conoce como disforia poscoital.

Si ha estado en esta situación antes, no se preocupe, le pasa a más personas de las que cree. Sin embargo, es necesario analizar a fondo las posibles causas para evitar que este síndrome se vuelva crónico.

La esfera sexual es una parte importante de la salud de una persona y la dinámica de sus relaciones. Suele estar vinculado a otros ámbitos de la vida de forma bidireccional. Por lo tanto, los problemas personales tienden a afectar la actividad sexual tanto como disfunciones sexuales afectar el bienestar general.

Desde entonces, Aunque las dificultades de este tipo a menudo quedan ocultas por la vergüenza o la culpa, es fundamental abordarlas. para lograr un bienestar total.

¿Qué es la disforia poscoital?

Una pareja en la intimidad.

La disforia poscoital también se conoce como «blues sexual». Sin embargo, esto no es depresión per se, sino más bien la presencia deemociones negativas como la tristeza, la ansiedad o el deseo sexual. Estas sensaciones pueden durar unos minutos o incluso varias horas.

Además, estas emociones pueden aparecer después de una relación sexual con una pareja o después de una masturbación. Afectan a hombres y mujeres de todas las edades. No tiene nada que ver con si la relación fue buena o no. Esta disforia en realidad puede ocurrir como resultado de una relación sexual consensuada, deseada y placentera.

Por lo general, después del sexo, experimentamos sensaciones de relajación y bienestar. Sin embargo, en el caso de la disforia poscoital, hay una disfunción en la fase de resolución del ciclo de respuesta sexual. Por la misma razón, las emociones son inquietantes y desagradables.

Ésta es una condición que generalmente es rara. Acerca de El 41% de los hombres y el 46% de las mujeres dicen que lo han experimentado en algún momento de su vida, según varios estudios.

En la mayoría de los casos, esto es irrelevante y corresponde a una situación transitoria. Sin embargo, cuando la disforia poscoital se presenta con demasiada frecuencia, es fundamental analizar las causas.

Cuales son las causas ?

Las causas de la disforia poscoital aún no están del todo claras. La evidencia científica no es lo suficientemente sólida. Sin embargo, la teoría principal Afirma que este síndrome está vinculado a los procesos bioquímicos involucrados en la respuesta sexual.

Sabemos que durante orgasmo, se liberan grandes cantidades de hormonas para sentirse bien. Por otro lado, durante este proceso, se desactivan dos áreas importantes del cerebro: el lóbulo frontal y la amígdala, involucradas respectivamente en el razonamiento y emociones primitivas como la ansiedad.

Por lo tanto, después del orgasmo, el cuerpo vuelve a su estado inicial y esto puede desencadenar emociones negativas. Además, existen varias hipótesis que pueden complementar la anterior sobre la disforia poscoital:

  • Las personas con una educación demasiado rígida o religiosa pueden tener creencias erróneas sobre el sexo. Lo asocian con el pecado, la culpa o la vergüenza. Lo que puede desencadenar el famoso «blues sexual».
  • Las personas que han sufrido violaciones o abusos sexuales de cualquier tipo son más susceptibles a la disforia poscoital y a experimentar emociones negativas después del coito.
  • A veces, la disforia poscoital se debe a la incapacidad de mantener una conexión lo suficientemente profunda con la pareja sexual. En otras palabras, porque no estamos preparados física o emocionalmente para mantener este tipo de relaciones casuales.
  • Los problemas de relación también pueden influir en la aparición de este síndrome. La intimidad a veces nos hace más conscientes de los conflictos, resentimientos o insatisfacciones que, al salir a la luz, generan tristeza o ansiedad.

Tratamiento de la disforia poscoital

Como acabamos de mencionar, si la «depresión sexual» se produce de forma esporádica, no hay por qué preocuparse. Por lo general, esto es algo transitorio que se resuelve por sí solo sin necesidad de atención profesional. Además, si el problema se vuelve frecuente, el tratamiento tendrá como objetivo resolver las causas fundamentales.

Así, tras haber descartado la existencia de alguna alteración orgánica, será necesario abordar las creencias personales sobre el sexo. Si el sexo se considera un tabú, o hay pensamientos de culpa o vergüenza, será necesario reestructurar estas creencias.

Por otra parte, si la persona ha sufrido maltrato es fundamental trabajar este aspecto con un psicoterapeuta para que estos trauma pasado dejar de interferir con el funcionamiento actual. Asimismo, en caso de problemas dentro de la pareja, la terapia conjunta puede ser realmente positiva para resolver los conflictos.

En general, es mejor si la relación no termina inmediatamente después del orgasmo. En otras palabras, ambos miembros de la pareja deben dedicar unos minutos a acariciar, besar o seguir compartiendo un vínculo más allá del sexo.

¿Cómo actuar en caso de disforia poscoital?

Un psicólogo y su paciente.

«Si se siente triste o afectado emocionalmente después del sexo, consulte a un psicólogo de confianza».

Pero antes que nada, si estás experimentando un «blues sexual», permítete sentir esa tristeza y pregúntate de dónde viene. A menudo nos conocemos mejor de lo que pensamos, pero tenemos miedo de escucharnos.

Finalmente, si lo considera necesario, no dudes en buscar apoyo profesional de su médico o psicólogo. La sexualidad es definitivamente parte de tu salud.

  • Maczkowiack, J. y Schweitzer, RD (2019). Disforia poscoital: prevalencia y correlación entre varones. Revista de terapia sexual y marital, 45(2), 128-140.
  • Schweitzer, RD, O’Brien, J. y Burri, A. (2015). Disforia poscoital: prevalencia y correlatos psicológicos. Medicina Sexual, 3(4), 235-243.
  • Vera, VDG y Colombia, M. (2019). REVISIONES EN SEXOLOGÍA. Revista Desexology, 8(1), 77-81.
fuente original
//whugesto.net/afu.php?zoneid=3422023