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Laparosquisis en el recién nacido

Laparosquisis en el recién nacido

Laparosquisis en el recién nacido

La laparosquisis es una enfermedad potencialmente mortal. Requiere tratamiento lo antes posible después del nacimiento para que los órganos del bebé puedan desarrollarse.

Uno de los defectos congénitos más comunes es la laparosquisis. Sin embargo, también es desconocido para la gran parte de la población. Esta anormalidad ocurre cuando  los músculos de la pared abdominal del bebé no se forman correctamente al comienzo del embarazo.

Esto lleva a la creación de un orificio del cual salen los intestinos y otros órganos del bebé. En general, se encuentra hacia el lado derecho del ombligo. Dado que los intestinos están expuestos al líquido amniótico, pueden irritarse. Es por eso que pueden acortarse, hincharse o torcerse.

Desde el nacimiento, el bebé necesitará cirugía para reemplazar los órganos internos, pero también para reparar la pared abdominal. A pesar de la cirugía, los bebés con laparosquisis pueden tener problemas  para comer, digerir y absorber nutrientes.

Causas y factores de riesgo de laparosquisis

Algunos casos de laparosquisis se deben a modificaciones genéticas. En otros casos,  puede tener su origen en la combinación de factores genéticos y factores relacionados con la madre durante el embarazo. Los factores de riesgo para la laparosquisis en recién nacidos son:

  • Embarazo a una edad temprana:  las madres adolescentes tienen más probabilidades de tener un bebé con laparosquisis que las mujeres mayores
  • Uso de tabaco y alcohol : las madres que fuman y consumen alcohol tienen más probabilidades de tener un bebé con laparosquisis

Lea también: Factores de riesgo durante el embarazo.

Diagnostico y tratamiento

Un recién nacido con laparosquisis bajo cuidado

El diagnóstico puede hacerse antes del nacimiento o desde el nacimiento. Durante el embarazo, se realizan  pruebas para detectar anomalías. Así podemos detectarlo. Además, se observa a través de un ultrasonido.

Cuando se trata de tratamiento, la laparosquisis es una enfermedad potencialmente mortal. Requiere tratamiento lo antes posible después del nacimiento para permitir que los órganos del bebé se desarrollen y estén protegidos en el abdomen.

Si el defecto es leve, la cirugía es suficiente. Por otro lado, si se trata de un defecto importante, que implica la salida de muchos órganos,  la reparación puede llevarse a cabo por etapas. Después de la cirugía, el bebé acude a la unidad de cuidados intensivos para recién nacidos.

Riesgos de la cirugía

Los riesgos de la anestesia y la cirugía general son:

  • Reacciones alérgicas a medicamentos.
  • Problemas respiratorios
  • Infección y sangrado

En cuanto a los riesgos de  reparar la laparosquisis:

  • Problemas respiratorios: pueden aparecer si el espacio abdominal del bebé es más pequeño de lo normal. El recién nacido puede necesitar un tubo de respiración y una aspiradora durante unos días o semanas después de la cirugía.
  • Inflamación del tejido que cubre la pared abdominal.
  • Daño a los órganos
  • Parálisis temporal del intestino delgado
  • Hernia de la pared abdominal

Tratamientos complementarios

Un bebe en una incubadora

Además de la cirugía, los bebés con laparosquisis  también necesitan otros tratamientos como:

  • Nutrición para la sonda nasogástrica  en la fosa nasal para vaciar el estómago y mantenerlo allí.
  • Líquidos y nutrientes por vía intravenosa
  • Oxígeno
  • Antibióticos para prevenir infecciones.
  • Analgésicos

La alimentación comienza con una sonda nasogástrica tan pronto como se restablece la función intestinal del bebé después de la cirugía. Sin embargo, la dieta oral se implementará gradualmente. El alta del hospital tendrá lugar entre 15 y 25 días después de la hospitalización.

Prevención de la laparosquisis

La prevención consiste en asegurarse de aplicar la atención prenatal adecuada con hábitos saludables y con las citas médicas necesarias para prevenir complicaciones. Una vez realizado el diagnóstico,  necesitamos atención especializada y un seguimiento adecuado.

En este caso, el ultrasonido juega un papel primordial. Se recomienda el  examen de ultrasonido semanal a partir de las 30 semanas de embarazo.

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Como regla general, los bebés con laparosquisis tienen bajo peso y entre el 10 y el 20% de ellos tienen malformaciones intestinales. Sin embargo,  el grado de sufrimiento intestinal determinará en gran medida el pronóstico de estos bebés.

En los últimos años, ha habido un aumento dramático en la supervivencia. Esto se debe a la detección temprana y la aplicación de protocolos de monitoreo prenatal, así como a cuidados intensivos apropiados.

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