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¿Qué hacer cuando los niños no quieren comer?

¿Qué hacer cuando los niños no quieren comer?

La comida debe ser un tiempo agradable con la familia, pero si los niños no quieren comer, puede convertirse rápidamente en un problema. Si también pierden peso, se deberán tomar medidas.

A veces los niños no quieren comer, y esta es una de las mayores preocupaciones de los padres. En general, no hay nada de qué preocuparse, porque es una tendencia y esta etapa se supera fácilmente. Pero si el pediatra dice que es grave, es posible que deba ayudarlo a aumentar de peso.

La tasa de crecimiento de los bebés es muy rápida. Por lo tanto, es común que coman mucho.

Pero entre 2 y 5 años, el apetito del niño desaparece. Incluso puede extenderse a 6 o 7 años. Cuando las comidas son regulares, el niño se niega a comer y se niega a comer en la mesa. Sus padres lo obligan a comer, lo recompensan si lo hace y amenazan con castigarlo si no lo hace.

Aprender a comer

niño que se niega a comer
Para comenzar, necesitamos enseñar buenos hábitos alimenticios a nuestros hijos, así como horarios específicos de comidas.

El comienzo de la alimentación complementaria es un despertar de sabores para el paladar del bebé. La dieta del niño consistía solo en leche, pero durante esta fase introductoria, está impaciente por probar otros alimentos y comer. El bebé está comiendo lo suficiente. Pero a medida que envejecen, las preferencias comienzan a desarrollarse.

Después del primer año de vida, hay varios factores que hacen que un niño esté menos interesado en la comida. La tasa de crecimiento se ralentiza y se llena más rápido. Además, su interés en el mundo que lo rodea pone la comida en un segundo plano.

Al crecer, los niños parecen preferir algunos alimentos raros, en pequeñas cantidades.. Los padres comienzan a preocuparse. La comida se convierte en objeto de frecuentes consultas con el pediatra o visitas a foros de Internet.

Padres, preocupados por el nutrición de su hijo, obligar a este último a comer más de lo necesario. Otros padres insistirán en que los niños aprendan a comer de todo, independientemente de sus preferencias. El niño se niega a comer y luego pierde peso.

Lea también: 7 errores en la alimentación de los niños

Negativa a comer

Detrás de la disminución del apetito también se pueden ocultar razones orgánicas. Una enfermedad crónica, mala salud o una infección aguda hará que el niño rechace los alimentos. Sin embargo, en general, esto no dura mucho tiempo. Y una vez superada esta etapa, el apetito vuelve por sí solo.

El problema comienza a surgir cuando el niño tiene hambre y quiere comer solo los alimentos que le gustan. Por supuesto, los padres juegan un papel crucial en la resolución de este problema.

Si las preocupaciones de los padres los llevan a crear un ambiente tenso a la hora de las comidas, alientan al niño a que no quiera comer. Por otro lado, si ceden a sus caprichos, cometerán un error.

El niño se negará a comer durante las comidas, porque sabe que cuando tenga hambre, habrá alguien que le dará lo que quiere. Si este conflicto continúa, la dieta saludable del niño puede verse afectada. Y su médico puede decirle que necesita ayudarlo a aumentar de peso.

¿Cómo ayudarlo a subir de peso?

motivar a los niños a comer
Para motivar a un niño que no quiere comer, es importante establecer hábitos y rutinas.

Los niños aprenden a comer las cantidades que necesitan para estar satisfechos. Si son niños sanos y felices que crecen a buen ritmo, no hay necesidad de preocuparse demasiado.

Los padres deben asegurarse cree un ambiente agradable durante las comidas y garantice una dieta saludable. Sin embargo, si observa que su hijo está perdiendo mucho peso, consultar a un médico puede ser bienvenido, ya que el médico puede decirle qué pasos tomar para que su hijo vuelva a subir de peso.

Aquí hay algunas recomendaciones básicas:

  • Introducir nuevos alimentos de forma progresiva y atractiva: Si el niño se niega repetidamente a comer un alimento, intente ofrecerle otro, con beneficios nutricionales similares.
  • Da el ejemplo: incluso si un niño rechaza la diversidad de alimentos, si ve cómo comen sus padres, tarde o temprano terminará saboreando lo que se le sirve. De ahí la importancia de garantizar que el niño participe en cada comida y de servirle lo mismo que a toda la familia, sin ceder ante ninguna solicitud de un menú personalizado.
  • Aproveche sus preferencias para introducir nuevos alimentos en la dieta del niño: No hay límite para la creatividad cuando se trata de cocinar y encontrar consejos para que los niños aprendan a comer cosas nuevas. La preparación de los platos también cuenta, ¡así que sea imaginativo!
  • Si el niño se niega sistemáticamente a probar nuevos alimentos, es importante ser paciente y perseverante : evite enojarse y siga insistiendo. El niño aceptará gradualmente los nuevos alimentos que ofrezca si no le siguen consecuencias negativas como náuseas o vómitos.
  • Es normal que los niños pierdan peso después de una infección, pero generalmente tenderán a aumentarlo rápidamente. Aproveche el retorno de su apetito para ayudarlo en este camino.

Para ver: trastorno por déficit de atención en niños: ¿cómo detectarlo a tiempo?

Reflexion final

Recuerde, no se trata solo de que sus hijos aumenten de peso. El consumo excesivo de alimentos azucarados e industriales con alto contenido de grasas trans no es la respuesta. La obesidad infantil es un problema grave que es mejor evitar.

La comida debe ser un momento agradable para toda la familia. Es esta relación positiva la que influirá en el apetito del niño. Y funciona, independientemente de la edad.

Si el niño combina la comida con un momento agradable, podrá superar sus problemas de apetito. Si todavía no comen bien, el pediatra puede considerar el uso de vitaminas o suplementos para ayudarlos a aumentar de peso.

  • Arnal, Rafael Ballester y Mari Carmen Guirado. «Detección de conductas alimentarias de riesgo en niños de onzas a catorce años». Psicotema 15.4 (2003): 556-562.
  • Castillo, Patricia. La comida de ti hijo. Editorial Planeta, SA (Barcelona), 1996.
  • Loureiro, Sofía. Guía de remedios naturales para niños. Grupo Planeta España, 2013.
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